Educa tu oído musical con el iPhone



Este mes retomamos el mundo de las aplicaciones para músicos, tanto para aquellas personas que se están iniciando como para personas con más experiencia en este campo, e incluso para los que sólo quieren jugar. Además volvemos a tocar el mundo de la ofimática con un programa que compite no en prestaciones, sino en precio: Documents 2. Finalmente en el apartado de hardware veremos alguna solución para uno de los principales problemas del iPhone: la batería.

Es cierto que algunas personas nacen con más oído musical que otras, pero en contra de la opinión popular sí que es posible educar el oído y mejorar nuestra capacidad de diferenciar las notas musicales. Si no fuera así, ¿para qué estarían muchos alumnos estudiando ocho años de solfeo?

Karajan para iPhone
Es posible que el uso de GarageBand y otras aplicaciones musicales te hayan abierto el apetito de meterte en el mundo de la música. En este caso uno de los primeros pasos es precisamente educar el oído y una de las herramientas que podemos usar para ello es el iPhone o el iPod touch junto con las aplicaciones Karajan Beginner (gratuito; http://tinyurl.com/6kzst6) y Karajan (12 EUR; http://tinyurl.com/6hbdsw).

Los dos programas han sido creados por Holger Meyer y su objetivo y funcionamiento es el mismo, la diferencia es que Karajan Beginner sólo tiene los niveles básicos de aprendizaje mientras que Karajan contiene todos los niveles para convertir al usuario en un oído musical casi perfecto.

Una primera recomendación: Karajan Beginner da la impresión inicial de ser una simple versión de demostración sin mucha utilidad pero al usarlo comprobamos que no es así. Esta versión es perfectamente útil para personas que empiezan a educar su oído y las pruebas que incluye te permitirán practicar durante semanas antes de tener que cambiar a la versión completa.

Ambos programas tienen los mismos tipos de pruebas y la diferencia está en que la edición Beginner sólo contiene los niveles iniciales. Estas pruebas son de seis tipos: Intervalos, Acordes, Escalas, Tono, Tiempo y clave.
La última, Clave, muestra un pentagrama y los símbolos de una clave y hay que averiguar cual es dicha clave. El resto de las pruebas son de oído y conviene realizarlas con auriculares, sobre todo si usamos el programa en el autobús, tren o cualquier otro lugar de tránsito, ideal para este tipo de prácticas.

El intervalo es la prueba más conocida: el programa toca dos notas y hay que indicar la separación (intervalo) entre ellas. Los niveles son el tipo de intervalos que hay que averiguar, cinco inicialmente y 17 en el nivel máximo.
La segunda prueba es la correspondiente a los acordes. El programa reproduce un acorde y debemos decir si se trata de un acorde mayor, menor, aumentado, disminuido, etc.

La prueba de escala es parecida pero con la reproducción de diversas escalas y donde tenemos que averiguar si se trata de una escala pentatónica mayor, menor, frigia, etc.

Nota es la prueba más complicada, ya que prueba el oído absoluto. Hace sonar una sola nota y tenemos que descubrir de cual se trata. Si no logras realizarla correctamente no te preocupes, hay pocas personas que tengan un oído absoluto.

Finalmente, la prueba Tiempo hace sonar una secuencia de latidos y tenemos que averiguar la frecuencia de estos.
Al contrario de otros programa similares, Karajan no te bloquea en un nivel hasta que logras alcanzar una puntuación determinada. El usuario puede cambiar de nivel cuando quiera pero sí que disponemos de estadísticas detalladas por tipo de prueba y por nivel. Por ejemplo, muestra una gráfica de los aciertos y fallos globales de intervalos y una individual para cada uno de los intervalos.

Una adición interesante sería un control de niveles que hiciera avanzar al usuario según sus progresos. Aparte de esta ausencia es una excelente herramienta para educar el oído y si somos constantes lograremos mejorar nuestra percepción musical en un periodo razonable de tiempo.

Para usuarios conconocimientos musicales
Si Karajan pretende educar el oído de los usuarios que se están introduciendo en el mundo de la música, ChordLab (8 EUR; http://tinyurl.com/m5d732) es para el segmento de usuarios con aspiraciones musicales, quienes tienen una mayor cantidad de conocimientos y necesitan una ayuda para recordar algunos conceptos claves de la música.

Al igual que otrtos programa de acordes disponibles en la App Store, ChordLab muestra en la parte inferior de la pantalla un instrumento musical, que en este caso podemos seleccionar que sea un teclado de piano o un mástil de guitarra.

Pero en comparación con otros programas similares ChordLab es más complejo y ofrece una opción para seleccionar un acorde en notación inglesa, mayor, menor, aumentado, escucharlo, ver como se escribe en el pentagrama y las pulsaciones en el piano o en la guitarra, incluyendo diversas digitaciones alternativas y la posición básica y res inversiones.

Otra herramienta de ChordLab, Chord Finder, realiza la labor inversa: mediante cuatro selectores rotativos elegimos cuatro notas y el programa nos indica si es un acorde “válido” y su nombre.

La tercera herramienta del programa es la conocida como círculo de quintas. Mediante este círculo seleccionamos una escala (jónica, dórica, lidia, mixolidia, etc.) y una nota base mostrando a continuación las notas que componen dicha escala.
Si quieres un programa que te ayude a buscar las diversas digitaciones de un acorde en guitarra, hay soluciones mejores en la App Store, por ejemplo 7 Chords (1,6 EUR, http://tinyurl.com/kml9nl) tiene una buena biblioteca de acordes, permite ver las diversas digitaciones de todos los acordes y oírlas tanto en modo de acorde como arpegiadas, según se pulse una o dos veces en la digitación correspondiente, pero ChordLab es una ayuda más teórica para músicos en general, no sólo guitarristas.

Aprende a tocar el piano
Si exploras un poco la App Store comprobarás que hay decenas de aplicaciones de piano y sintetizador. Programas que dibujan en la pantalla un pequeño teclado y que permiten tocar canciones sencillas a través del altavoz o de los auriculares.

Estas aplicaciones no pueden sustituir a un teclado real, aunque permiten hacer improvisaciones sencillas y divertirse tocando algunos temas.

Estos divertimentos sólo son aplicables si sabemos tocar el piano. Para el resto de los usuarios está Pocket Piano Song Universe PPSU (2,39 EUR; http://tinyurl.com/pahpbs). Además de permitirnos componer, grabar y reproducir nuestras propias canciones, la parte más interesante de este programa es su modo de aprendizaje.

Este modo se basa en una librería de canciones incorporada en el programa que podemos ampliar descargando nuevas canciones de la base de datos del fabricante y que actualmente incluye más de trescientas canciones de todos los géneros: clásica, moderna, bandas sonoras, etc.

Una vez cargada una canción hay dos modos de reproducirla. El modo normal muestra en la parte inferior de la pantalla un teclado de piano (simple o doble según el tipo de canción) y por la parte superior van cayendo bolas que indican la tecla a pulsar y por su color la duración de la pulsación. El programa reproduce la música y también nuestras pulsaciones, que deben coincidir con la canción.

El segundo modo es el de aprendizaje. La apariencia es la misma: el programa muestra un teclado y las bolas de colores que caen, pero en este caso su avance se detiene hasta que pulsemos la tecla correcta.

De esta forma y con perserverancia podemos memorizar la secuencia de teclas e incluso su duración, y no sólo repetirlas en este teclado miniatura sino también en uno real.

Evidentemente, este aprendizaje no es un curso real de piano, ni incluye clases de solfeo o teoría de la música, y aunque el programa permite tocar acordes la mayoría de las canciones son muy sencillas. Lo que sí te permite Pocket Piano Song Universe es memorizar algunas canciones populares para que las puedas tocar delante de tus amigos.

La mayor carencia que encontramos en este programa es que no es posible cambiar la velocidad de la música y cuando se está aprendiendo una canción es recomendable tener la capacidad de reducir el tempo o velocidad de la canción hasta que la hayamos memorizado por completo.

El mismo fabricante también ofrece una versión lite (gratuita; http://tinyurl.com/pn8pel) que sólo permite usar siete canciones del repertorio. En este caso y dada la diferencia de catálogo nos inclinamos por la versión completa.

Documents 2
El mes pasado comentábamos en esta misma sección el programa QuickOffice, un paquete ofimático que incluye editor de textos, hoja de cálculo y capacidad para importar y exportar en los formatos de Excel y Word de Microsoft. Savy Soda ha actualizado recientemente su suite Documents a la versión 2 además de haber reducido su precio (2,39 EUR; http://tinyurl.com/dywv5l). Al igual que QuickOffice, Documents 2 incluye herramientas para el tratamiento de textos y elaboración de hojas de cálculo.

Para conectarse con nuestro ordenador ofrece dos opciones. La primera es un servidor web integrado. En la parte superior derecha de la pantalla hay un símbolo de ondas que al pulsarlo activa un servidor web incorporado mediante el cual podemos subir documentos al iPhone y también descargarlos desde el dispositivo. Una medida de precaución: este acceso no está protegido por usuario o contraseña, por lo que conviene no dejarlo activado permanentemente para evitar accesos no autorizados de otros usuarios de la red.

Junto al botón de ondas hay otro con una G. Este permite configurar una cuenta que tengamos de Google y utilizar el servicio de documentos de Google (http://docs.google.com) para intercambiar documentos.
Esta segunda opción permite compartir documentos sin que tengamos que tener conexión directa entre el iPhone y el Mac, aunque sí necesitamos una cuenta en dicho servicio, cuenta que es gratuita y para usar un documento en el iPhone tenemos que subirlo desde nuestro ordenador a Google Docs y desde hay recuperarlo en el iPhone.

La primera consideración que hay que tener en cuenta es que el editor de textos de Documents 2 es simplemente un editor de textos, sin ningún tipo de formato posible, ni negritas, subrayados ni por supuesto listas numeradas, imágenes incrustadas ni otros elementos. Cuando se importa un documento desde Google Docs estos adornos desaparecen y como mucho se convierten en anotaciones de texto. Por ejemplo, las marcas de negrita se transformaron en el texto western>.

Por tanto, si la aplicación de tratamiento de textos es una parte importante en tu trabajo, Documents 2 no es tu solución.

En cuanto a hojas de cálculo, la situación es algo mejor. Es posible subir documentos en formato “.xls” y el programa los acepta y muestra correctamente con todas sus hojas, formato y contenidos. Pero este tipo de documentos son de solo lectura. Si queremos abrir una hoja de cálculo hay que convertirla previamente a formato CSV, si se descarga de Google Docs esta conversión será automática, aunque perdiendo gran cantidad de funcionalidades. Por ejemplo, las fórmulas sólo pueden utilizarse con valores numéricos y cualquier referencia a celdas de otro tipo da un resultado inválido.

Otro factor en detrimento de Documents 2 es que sólo dispone de 19 funciones, la mayoría de las cuales son matemáticas y ninguna financiera. En cambio, sí es posible utilizar la hoja de cálculo en modo normal y apaisado, mientras que la versión actual de QuickOffice sólo funciona en modo vertical.
El programa adolece de cierta falta de estabilidad. Por ejemplo, intentamos subir un documento Word, aun a sabiendas de que no era compatible y en lugar de mostrar un error y cancelar la operación, el programa salió bruscamente y ya no pudo arrancar, debiendo desinstalarlo e instalarlo de nuevo para que volviera a funcionar correctamente.

Aunque se trata de un programa mucho más limitado que su competidor, hay una versión gratuita que incluye publicidad (http://tinyurl.com/kk8df8), su bajo precio lo puede convertir en una opción interesante para las personas con unas necesidades bastante más reducidas, aunque las capacidades del editor de textos son tan limitadas que no puede ser considerado seriamente una herramienta en este campo.

Jivo World Power
La mayoría de los usuarios sólo necesitan una fuente de alimentación para el iPhone, aunque algunas personas dan un uso tan intensivo a su dispositivo que necesitan tener una en casa y otra en el trabajo o de viaje. Para estos usuarios el Jivo World Travel Charger (19,99 EUR; www.jivotechnology.com) es una opción muy interesante.

Este dispositivo tiene un aspecto similar al cargador de un iPhone aunque lo tenemos en color blanco o negro y se acompaña de cuatro tipos de enchufes: americano, europeo, inglés y coreano. Por supuesto el cargador funciona en cualquier enchufe entre 110 y 240 voltios. El enchufe americano, de patillas planas es giratorio y puede recoger estas patillas convirtiendo el cargador en un cubo macizo. Es una lástima que no pueda hacerse lo mismo con los demás enchufes y al insertar el europeo las patillas sobresalgan siempre.

Aparte del color negro del modelo evaluado se diferencia del cargador de Apple por una franja de color verde que se ilumina cuando está enchufado a la red pero sobretodo porque no tiene un conector USB, sino dos que pueden ser usados a la vez. El más externo puede proporcionar 1200 mAh, la potencia máxima para cargar el iPhone, y el segundo 500 mAh para un segundo dispositivo con consumo más moderado.
Esta doble capacidad junto con el precio reducido del cargador lo convierten en un buen acompañante de los usuarios viajeros.


Potencia extra para tu iPhone
Si te has convertido en un adicto del iPhone y lo usas como teléfono, GPS, PDA y reproductor de música y de vídeo, habrás descubierto que su batería no aguanta en ocasiones ni un día completo. Esta limitación provoca que tengamos que buscar soluciones de emergencia, buscando enchufes en las cafeterías, sacando el portátil en el tren sólo para enchufar el cable USB del iPhone, etc.

Como alternativa existen diversas opciones que recargan la batería del iPhone sobre la marcha. El iPhone no está preparado para conectar baterías externas y “ve” a estos dispositivos como cargadores de alimentación normales de los que extrae la energía necesaria para cargar su batería interna. Finalizada dicha carga, podemos desenchufar la batería externa.

Uno de estos módulos es el Mini Battery Pack para iPhone de Kensington (50 EUR; http://es.kensington.com). Se trata de una pequeña batería de polímeros de litio con una capacidad de 1.000 mAh (miliamperios/hora) que conectamos a nuestro iPhone. La capacidad de la batería interna del iPhone es de 1.400 mAh por lo que el Mini Battery Pack no la recargará completamente, aunque sí que la rellenará hasta casi tres cuartos de su capacidad. Dicho de otra forma: si el iPhone no ha llegado a la marca roja de la descarga, lo volverá a poner al 100% de su capacidad. El tiempo empleado en este tipo de recarga fue casi de una hora.

La parte superior del Mini Battery Pack tiene un conector Dock mediante el que se enchufa al iPhone y en su parte inferior tiene un mini USB hembra. Junto a la batería se incluye un cable enrrollable con conectores mini USB y USB estándar que permite enchufar la batería para su recarga a cualquier puerto USB de ordenador o de cargador del iPhone. Al ser un conector distinto al del Dock del iPhone nos obliga a llevar otro cable encima si queremos cargar la batería en cualquier lugar. Además de este cable en la caja se incluye una pequeña tapa para proteger el conector Dock si llevamos la batería en el bolsillo.

El frontal del aparato tiene un LED en su parte derecha que se ilumina de color rojo cuando la batería se está cargando o en verde cuando lo enchufamos al iPhone y transfiere su carga al dispositivo. En su parte izquierda tres LED azules muestran la carga de este módulo, aunque en situaciones normales pasa de totalmente cargado a descargado si esperamos a que el iPhone se vacíe.

La segunda opción es el adaptador PocketCharger de Duracell
(25 EUR; http://tinyurl.com/lkl7ng). Se trata de una pequeña caja en la que se insertan dos pilas y a la que podemos conectar uno de los dos cables incorporados: uno con conector miniUSB y el otro con el conector Dock del iPod o iPhone.

Al igual que ocurre con la batería de Kensington este cargador utiliza la energía de las baterías que le conectemos para recargar la interna del iPod o iPhone. Al enchufarlo a este último aparece un mensaje indicando que este periférico no es compatible con el iPhone y recomendando ponerlo en modo avión. Este mensaje se puede ignorar y dejar el teléfono en modo normal. El cargador funciona perfectamente y con las pilas que incorpora, Duracell Ultra alcalinas, recargó el teléfono en poco menos de una hora.

En este caso, tampoco se logra cargar el teléfono completamente. De una carga inferior al 20% se recargó hasta el 75%.

Hay que tener en cuenta que el tiempo de carga y el nivel de dicha carga dependerá del tipo de baterías que se utilicen. El modelo Duracell Ultra son las alcalinas de mayor duración de este fabricante. Si empleamos pilas de otras marcas, por ejemplo las que podemos encontrar en cualquier hipermercado, serán más baratas pero de menor capacidad. Lo intentamos usar con baterías recargables pero no se encendía ni siquiera la luz azul que indica que tiene pilas insertadas.

A la larga, esta solución es más cara que la batería de Kensington pero tiene a su favor que podemos usarla en cualquier momento y sin preparación; no hace falta cargar previamente ningún elemento, entramos en una tienda, compramos un paquete de pilas y ya podemos recargar nuestro iPhone.


Autor: Fernando García.
01/07/2009
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