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El triunfo del iPhone Las claves de un éxito



Después del gran batacazo que se dieron muchos analistas cuando apareció el iPod y predijeron su fracaso, ya son muy precavidos en anunciar cualquier otro posible fiasco.
No es de extrañar que con el lanzamiento de las diversas versiones del iPhone, la mayoría de los medios se deshicieran en elogios e incluso los más críticos, en España el periódico El País, por ejemplo, no se atrevieran a criticarlo frontalmente, optaron por una alabanza descafeinada y crítica feroz de sus puntos débiles (que tiene como cualquier otro producto), de forma que nadie les pudiera acusar en un futuro de no haberse equivocado.
Lo cierto es que el iPhone ha triunfado, y no ha triunfado un poco, ha triunfado mucho. ¿Realmente se lo merece? Examinando el hardware del iPhone y del iPhone 3G encontramos una cámara de fotos mediocre, 2 megapíxeles sin flash e incapaz de grabar vídeo no es ninguna maravilla hoy en día, una pantalla de gran tamaño pero con una resolución inferior a muchas otras del mercado, una batería con una duración justa, si se usan todas las funciones del aparato no llega a un día, lo que ha provocado la aparición de múltiples soluciones de baterías y cargadores, un altavoz de manos libres con poca potencia son sólo algunas de las carencias que tiene.
No se puede atribuir todo el éxito al famoso magnetismo de Steve Jobs, un hombre que sería capaz de convencernos de que la tierra es plana. El factor de éxito es en gran medida el mismo que tiene Mac OS X: el software.
Cuando apareció el iPhone 3G y la versión 2.0 del sistema leí un comentario que indicaba que la mayor parte de las mejoras estaban en el software y no el hardware, y es cierto, mi mujer sigue usando mi iPhone original y el noventa por ciento de las veces no hay diferencias entre uno y otro, a pesar de que el mío tiene GPS y 3G.
En el lanzamiento en Alemania del primer teléfono con el sistema operativo Android diseñado por Google y que en teoría iba a ser un “iPhone killer” una de las fotografías de publicidad mostraba la pantalla del teléfono con dos relojes: uno analógico y otro digital. El problema es que cada uno marcaba una hora distinta, un fallo que nunca veremos en la publicidad de Apple y que demuestra la atención al detalle de esta empresa.
Cuando probé el HTC Diamond, la pantalla principal de teléfono tenía un diseño muy bonito y algunos de los programas seguían el mismo estilo, pero cuando arrancabas otros programas, la interfaz que aparecía era el viejo conocido Windows Mobile demostrando que lo que habíamos visto previamente era una simple capa de maquillaje. Si Apple no es capaz de desarrollar una función con elegancia, no la incluye. Esa es posiblemente una de las razones que retardaron tanto el lanzamiento del iPhone, encontrar una interfaz que realmente fuera fácil de usar.
Por esta razón, todos los teléfonos que están apareciendo de Samsung y LG entre otras marcas, en los que la publicidad nos enseña como se manejan con el dedo de forma parecida al iPhone no han tenido el éxito arrollador que sus fabricantes pensaron, porque se han limitado a incorporar cuatro características muy llamativas pero sin consistencia en toda la interfaz.
Estoy seguro de que si Apple hubiera usado otro hardware y hubiera incorporado su sistema operativo sobre él, el resultado hubiera sido el mismo.

App Store
Puede parecer que tiene una importancia menor, pero pienso que la App Store en iTunes ha tenido también su parte importante en el éxito. Todos sabemos que hay miles de aplicaciones para nuestro querido teléfono y sabemos donde buscar la que necesitemos de cualquier tema: deportes, juegos, negocios, etc.
Además de mi iPhone 3G, tengo un Nokia N95 con unas características de hardware mejores a las del primero, los altavoces son mejores, la cámara es de cinco megapíxeles y con una óptica mejor, pero… no sé que aplicaciones tiene ni donde encontrarlas. Encontrar alguno de los programas que uso, incluyendo uno que desearía tener en el iPhone, una utilidad que graba automáticamente mis conversaciones telefónicas, me ha costado horas y horas de navegar por Google, buscar comentarios en múltiples foros y cruzar los dedos a ver si realmente funcionaban como era de esperar.
Por esta razón en este teléfono sólo tengo instalados dos programas adicionales y el segundo es BluePhoneElite, una utilidad de comunicación con el Macintosh que encontré… revisando programas para Macintosh.
Seguramente existen muchos de los programas que tengo en el iPhone pero no se como buscarlos, mientras que la App Store me pone da en bandeja.
Ojo que esta solución no es perfecta, por una parte no es posible obtener versiones de prueba limitadas en el tiempo, Apple lo prohíbe expresamente, sólo es posible ofrecer una versión “lite” con menos funciones pero que sea útil y sin limitación de uso en el tiempo.
El segundo problema es más preocupante, Apple se reserva el derecho a aceptar en la App Store a cualquier programa por cualquier razón. Algunas de estas prohibiciones son claras y lógicas: nada de pornografía ni de programas de pirateo musical, pero en otros casos los motivos son absurdos, prohibieron un lector de libros porque ofrecía acceso al repositorio gratuito de libros Gutemberg y uno de los libros que podía descargarse era el Kamasutra.
Finalmente han optado por escudarse en un críptico “Apple se reserva el derecho a aceptar o rechazar un programa por cualquier motivo y hemos rechazado su aplicación”, sin dar ninguna explicación que pudiera ayudar al desarrollador a corregir el programa. Evitar que esta censura termine bloqueando la creatividad de los programadores es fundamental para que el iPhone siga siendo un producto puntero, más importante incluso que los productos que la competencia pueda sacar.

Autor: Fernando García.
04/12/2009
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